
Sadriddín Ayní nació en 1878 en una aldea cerca de Bujará. Huérfano desde niño, estudió en las madrasas de la ciudad y se sumó al movimiento yadidista, lo que le costó una paliza pública por orden del emir en 1917. Escribió en tayiko y en uzbeko y se convirtió en figura mayor de ambas literaturas. Sus novelas Dokhunda, Ghulomon (Esclavos) y Margi sudkhur (La muerte del usurero), junto con sus memorias en varios volúmenes, son clásicos. A diferencia de casi todos los de su generación, sobrevivió a las purgas, llegó a ser el primer presidente de la Academia de Ciencias de Tayikistán y murió en 1954.
Infancia y estudios
Sadriddín Ayní nació el 15 de abril de 1878 en la aldea de Soktare, en el distrito de Gʻijduvon del Emirato de Bujará, hijo de Saidmurodxoʻja y de Zevaroy. A los seis años empezó en la escuela de la aldea, y a los doce se fue a Bujará, donde estudió diez años.
Pasó por las grandes madrasas de la ciudad: Mir-i Arab (1890–1891), Olimjon (1892–1893), Badalbek (1894–1896), Hoji Zohid (1896–1899) y Koʻkaldosh (1899–1900). Allí trabó amistad con jóvenes intelectuales progresistas como Hayrat y Abduqodir Maxdum.
Una escuela nueva en Bujará
Inspirados por la escuela de Abduqodir Shakuriy, Ayní, Munzim, Ahmadjon Hamdiy y Hamidxoʻja Mehriy abrieron una escuela yadidista el 23 de octubre de 1908 en la casa de Mirzo Abdulvohid Munzim, en el barrio de Darvozai Sallohxona de Bujará. Se enseñaba en persa (tayiko).
Por entonces Ayní era también ayudante en la escuela de Nizom Sobitiy, un intelectual tártaro que trabajaba en Bujará, y conoció Sirotul Mustaqim («El camino recto»), una revista turca social, religiosa, científica y literaria que el maestro Abdurahmon Saʼdiy leía con regularidad.
Libros de texto y sociedades
Una escuela nueva necesitaba libros de texto, manuales y lecturas, así que en marzo de 1909 sus fundadores crearon la Shirkati Buxoroyi Sharif, la Compañía de la Noble Bujará. Tenía nueve miembros: Abdulvohid Munzim, Sadriddín Ayní, Ahmadjon Maxdum (Hamdiy), Aminjon Maxdum, Usmonxoʻja Poʻlatxoʻjayev, Hamidxoʻja Mehriy, Mulla Nizom Sobitiy, Abdurahmon Saʼdiy y Mirzo Abdulqodir Muhiddinov.
Como uno de sus fundadores, Ayní publicó en 1909 varios libros para las escuelas yadidistas, entre ellos Tartil ul-Qurʼon, sobre las reglas de lectura y pronunciación del Corán, Zaruriyoti Diniya (Lo necesario en la religión) y Tahsib us-Sibyon (La educación de los niños). Así los alumnos tuvieron por fin sus propios libros.
La escuela se ganó enseguida el respeto de la gente, pero el clero conservador de Bujará se opuso a ella, y en 1909 el gobierno la cerró. Ese mismo año Ayní y Munzim encabezaron la fundación de la sociedad Tarbiyayi Atfol (Educación de los Niños); de sus 28 miembros, catorce eran presidentes, jueces, profesores de madrasa, mulás e hijos de mulás.
Setenta y cinco azotes
Mientras en Rusia crecía la presión por las reformas y por un orden democrático, el emir Sayyid Olimxon firmó un decreto de reformas el 7 de abril de 1917. Los Jóvenes Bujarianos se reunieron para discutirlo en casa de Halim Ashurov, en el barrio de Bozorgul, junto con yadidistas de Samarcanda como el muftí Mahmudjoya Behbudí y Qori Haydarbek.
Ayní, Munzim, Fazliddin Maxdum, Muhiddin Rifʼat, Mirzashoh, Mirza Izatullo y Hamidxoʻja Mehriy se opusieron a organizar una manifestación, y Behbudí les dio la razón. Pero los yadidistas encabezados por Abdurauf Fitrat siguieron adelante y el 8 de abril se reunieron para dar las gracias al emir. Este ordenó disolver la manifestación, por el desorden que podía causar en la capital, y detener y castigar a los participantes.
Ayní no había participado, pero el 9 de abril también lo detuvieron y le dieron 75 azotes. Liberado por la intervención del Gobierno Provisional, pasó 52 días en un hospital de Kogon y, ya recuperado, se marchó a Samarcanda.
Samarcanda y Taskent
En Samarcanda, Abduqodir Shakuriy le dio alojamiento y le presentó a intelectuales ilustrados como Saidrizo Alizoda, Siddiqiy Ajziy, Saidahmad Vasliy y Vadud Mahmud. Desde entonces Ayní se mantuvo al margen de la política y se dedicó por entero al estudio y a la literatura.
En marzo de 1918, cuando Fiódor Kolésov, presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo del Turquestán, atacó el Emirato de Bujará, Fayzulla Jodzháyev y sus compañeros se pusieron del lado de los atacantes. Terminada la guerra, el emir acusó a los yadidistas de Bujará de traición y empezó a eliminarlos físicamente, y los Jóvenes Bujarianos huyeron a distintas ciudades del Turquestán. Cuando los hombres del emir llegaron también a Samarcanda, Ayní tuvo que trasladarse a Taskent.
El 22 de octubre de 1918 volvió a Samarcanda para enseñar literatura uzbeka y tayika e historia en una escuela, y en 1919 ocupó un cargo de responsabilidad en el departamento de educación de Samarcanda. En junio de 1920 Fayzulla Jodzháyev, líder de los Jóvenes Bujarianos, lo llamó a Taskent, donde redactó proyectos, declaraciones y otros documentos para la organización comunista de Bujará en tayiko y en uzbeko.
Erudito y académico
De 1921 a 1923 Ayní fue asesor del consulado de la República Soviética Popular de Bujará en Samarcanda. Cuando cerró, dirigió hasta 1925 el Bujgostorg, la casa de comercio de Bujará en Samarcanda. Desde el 15 de junio de 1926 y hasta septiembre de 1933 trabajó como editor y asesor científico y literario de la recién creada Editorial Estatal Tayika, en Samarcanda.
En 1939 fue elegido diputado del sóviet de la ciudad de Dusambé. Al fundarse la Academia de Ciencias de la RSS de Uzbekistán, el 4 de noviembre de 1943, fue elegido académico; de 1946 a 1950 dirigió el departamento de literatura uzbeka de la Universidad Estatal de Samarcanda, y en 1951, al crearse la Academia de Ciencias de Tayikistán, fue su primer presidente.
Poeta, periodista y traductor
Entre 1890 y 1895 escribió poesía con seudónimos como Sifliy, Muhtojiy y Jununiy, y desde 1896 como Ayní. En 1919 escribió Soli Naxustin (El primer año), una cartilla para escolares.
De 1918 a 1920 colaboró con las publicaciones en tayiko Shuʼlai Inqilob (La llama de la revolución), Bolalar Yoʻldoshi y Tayoq, y con los periódicos Mehnatkashlar Tovushi, Zarafshon y Hurriyat. Solo en el semanario Shuʼlai Inqilob se publicaron 67 artículos suyos firmados como Sin Mim, Qof-Sin, Sin Xo, Sin, Xo, Sin Qof, Sod Ayn y Sod Ayniy, además de más de 30 poemas y textos. Su sátira en Tayoq, Mehnatkashlar Tovushi y otros medios la firmaba como Sarson, Furtakigoʻy, Tolesiz, Azgʻich, Tayoq, Zimgʻoyib, Buzina, Battol y Roʻzador.
En 1921 el historiador local Abdulmoʼmin Sattoriy, fallecido de tuberculosis el 23 de julio de 1925, tradujo del persa al uzbeko la Samariya de Abu Tohirxoʻja. En 1925 Ayní revisó esa traducción y la preparó para la imprenta: la corrigió y escribió un prólogo y un glosario de términos. Nunca llegó a publicarse, y el manuscrito preparado se conserva en el Instituto de Estudios Orientales Abu Rayhan Beruni de la Academia de Ciencias. Ayní tradujo además al uzbeko Hilol (La luna nueva) del escritor francés Ferdinand Duchesne, publicado como Qamar, Las mujeres en las luchas revolucionarias de M. Bulle y El palacio encantado de Victor Hugo.
Obras principales
Entre las obras eruditas y literarias de Ayní están:
- Historia del emirato mangit de Bujará (1921)
- Los verdugos de Bujará (1922)
- Odina
- La muchacha, o Jolida (1924)
- Muestras de la literatura tayika (1926)
- Qul Bobo, o Dos liberados (1928)
- Dojunda (1927–1929, en tayiko)
- Esclavos (Qullar, 1934, en uzbeko)
- Sobre Ferdousí y su Shahnameh (1934)
- La vieja escuela (1935)
- La muerte del usurero (1939)
- El jeque al-Raʼis Abu Ali ibn Sina (1939)
- El maestro Rudaki (1940)
- El jeque Muslihiddin Saadi Shirazi (1942)
- Alisher Navoi (1948)
- Memorias, en cuatro partes (1949–1954)
Entre 1936 y 1938 compiló además un diccionario de la lengua literaria tayika de unas quince mil palabras.
Familia y muerte
Ayní se casó con la hermana del intelectual yadidista de Samarcanda Vadud Mahmud. Tuvieron dos hijos: una hija, Jolida, y un hijo, Kamol.
Sadriddín Ayní murió en Dusambé el 15 de junio de 1954, a los 76 años.
Logros principales
- Escribió novelas fundacionales en tayiko y en uzbeko, entre ellas La muerte del usurero
- Sus Memorias en varios volúmenes son fuente primaria sobre la vida en el Emirato de Bujará
- Fue el primer presidente de la Academia de Ciencias de Tayikistán